Feliz Navidad Hermano!

- Es como con la flor. Si amas a una flor que se encuentra en una estrella, es agradable mirar el cielo por la noche. Todas las estrellas están florecidas.
- Seguramente.
- Es como el agua. La que me has dado a beber era como una música, por la roldana y por la cuerda… ¿Te acuerdas?… Era dulce.

- Seguramente.
- Por la noche mirarás las estrellas. No te puedo mostrar dónde se encuentra la mía, porque mi casa es muy pequeña. Será mejor así. Mi estrella será para ti una de las estrellas. Entonces te agradará mirar todas las estrellas… Todas serán amigas. Y luego te voy a hacer un regalo…

Volvió a reír.
- ¡Ah!, hombrecito… hombrecito… ¡Me gusta oír tu risa!
- Precisamente, será mi regalo… Será como con el agua…
- ¿Qué quieres decir?
- Las gentes tienen estrellas que no son las mismas. Para unos, no son más que lucecillas. Para otros, que son sabios, eran oro. Pero todas esas estrellas no hablan. Tú tendrás estrellas como nadie las ha tenido.
- ¿Qué quieres decir?
- Cuando mires al cielo, por la noche, como yo habitaré en una de ellas, como yo reiré en una de ellas, será para ti como si rieren todas las estrellas. ¡Tú tendrás estrellas que saben reír!